Escrita en noviembre 2014.-
Primera parte.
Como cada año el pequeño poblado de Tizzu se reviste
de color. Zona de suelo fértil dedicada mayormente al cultivo de flores y
frutas silvestres, posee un pequeño afluente cuyas aguas brotan de debajo de su
único puente. El –Sooa- en algunas épocas está totalmente seco, pero en otras
ocasiones salen de él aguas frescas, frías, limpias. No tiene mucha
profundidad, lo que permite ver su fondo sin ninguna dificultad. En verano se
coronan sus alrededores de flores silvestres multicolores: anaranjadas, carmín,
amarillas, violetas, semejando una gran alfombra colocada a lo largo de la
rivera. Sus aguas cristalinas reflejan el colorido de la zona y si una que otra
flor es revoloteada por el viento, sus pétalos flotan en su apacible corriente.
Durante los días de junio al caer el sol, ocurre un
evento sin igual. Las flores no son las protagonistas en el río, éste en cambio
se viste con otro color, más transparente, con más vida: las efímeras o moscas
de mayo ofrecen un gran espectáculo alado, formando con sus alas parecidas a
los pétalos, flores flotantes. Este ritual de apareamiento da lugar a una nueva
vida pero también lleva a la muerte a sus participantes.
Así nació Mayflower:
_ ¡Tan pronto tenga alas podré
volar por todo el lugar y me posaré en todas las flores!
_ Eso lo dudo pequeñita.
Mírate, eres diferente a todas las ninfas del rio. –dijo una de ellas.
_ Además moriremos antes de
conocer a la gran belleza blanca. –advirtió otra.
_ No me siento diferente,
quizás un poco más pequeña que ustedes – admitió.
_ Está bien pequeñita. Lo que
tú digas.
En el fondo, las ninfas se alimentaban de materia
orgánica mientras observaban con atención la zona, previniendo que los peces
del lugar no las tomaran como alimento. Algunas de sus hermanas ya habían
desaparecido de igual modo. Sobrevivir no era una opción, era una necesidad
imprescindible para cumplir el gran sueño de toda mosca: contemplar la gran
luna llena.
Una mañana muy temprano, apenas comenzaba a clarear
cuando Mayflower comía junto a una multitud de ninfas, llegaron los peces hambrientos,
quedando rodeadas por los depredadores. Ellos querían comer hasta el cansancio,
subestimando las cualidades de éste pequeño insecto todavía no desarrollado.
Los peces empezaron a absorber toda comida viviente existente en esa área. Las
ninfas se movían con lentitud debido a su estado en desarrollo. Trataron de
escapar pero la mayoría fue tragada por las fauces acuáticas.
Mayflower buscó rápidamente cuál sería el lugar por
donde escapar y notó que uno de los grandes peces estaba tan satisfecho que apenas
podía moverse. A la velocidad de un caracol ella se dirigió hasta el pez y sin
éste notarla pudo salir de la zona de ataque sana y salva.
_ Un día más viva.
Algunas noches junto a un reducido grupo, subía a la
superficie para admirar las pequeñas y amarillas lunas que desde la distancia
se observaban en el poblado.
_ Crees que algún día alguien
podrá llegar a esas lunas May?
_ Seguro que sí. Necesitamos
comer, madurar y sobrevivir para lograrlo. Yo tengo muchos viajes por recorrer
y….
_ Ten por seguro que moriremos como ninfas.
Seremos tragadas por los peces. Y las que crezcan serán eliminadas por los
dueños de las lunas.
_ ¿Quién te dijo eso?
_ Todas lo saben menos tú.
Ninguna estará en los rituales de la gran luna.
Todas estas pesimistas ideas eran transmitidas de
generación en generación, creando una vida triste y conformista desde su
nacimiento. Ella sentía que era diferente a las demás. Sabía que si logró
escapar del pez gordo, podría escapar de situaciones peores. Nada era más
difícil que sobrevivir diariamente en el fondo del rio. Nada podría ser peor
que eso.
Empezó a hacer planes. Puso atención a algunos
detalles que nadie más notaba: la temperatura del agua cambiaba cuando los
peces llegaban y ésta se ponía más turbia. Creó un grupo de vigilancia, el cual
avisaría tan pronto vieran algún cambio en el agua, dando tiempo a las demás
ninfas de esconderse entre las rocas del fondo. Al hacerlo miles de ninfas
fueron creciendo, sin preocuparse más por los peces y en unas semanas, sus
cuerpos fueron mutando.
Sigue esta interesante historia en su segunda parte.......



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