Escrita en Diciembre – 2009 y Abril – 2015
Quinta parte.-
Mediante un comunicado a la base de la Florida, el Congreso
anunció la negación de un nuevo presupuesto para otra expedición antes de los
siguientes diez años, debido a las dificultades económicas que atravesaba el
país en esos momentos. Con esta información ponían fin a las esperanzas de los
astronautas y de sus familias para reunificarse nuevamente. Al hacerse eco en
las noticias y medios informáticos internacionales, el gobierno ruso expresó su
solidaridad y puso a su disposición el programa RUSSSAT12, donde uno de sus
satélites –el KKS12- con dos integrantes a bordo pasaría cerca de la órbita
marciana en unos dos años aproximadamente. Si los astronautas alcanzaran a este
satélite en la órbita marciana podría estar más cerca su regreso a la Tierra.
Aunque lejana, era una noticia que daba una esperanza. Restaba tratar de
comunicarse nuevamente con el Phoenix en Marte para presentarles la propuesta. La
transmisión de mensajes fueron interrumpidos por las ondas magnéticas de un
asteroide que se acercaba amenazante a la zona oscura.
El doctor Marinez falleció repentinamente a
consecuencia de una falla cardíaca. Tenía implantado un catéter magnético que
dejó de funcionar por la influencia del asteroide. Este aparato ayudaba a
mantener su corazón bombeando, hasta que empezó a alterar su ritmo cardíaco y
se detuvo provocando la pérdida de flujo sanguíneo.
Muller y Smith inspeccionaron todos los hangares hasta
encontrar equipos o herramientas que le permitieran restablecer la
comunicación. Parte de esas piezas podrían encontrarse a un rango de veinte
kilómetros de distancia. Tardaron casi un año en conseguir conectarse
nuevamente y captar cualquier señal viviente cercana a ellos. El KKS12 envió el
mensaje diariamente hasta que Phoenix contestara, recibiendo confirmación.
Estos le indicaron en cuáles coordenadas y cuándo estarían sobrevolando la
órbita marciana en la parte iluminada.
Contentos por la noticia de que alguien más se
preocupaba por ellos, pero también preocupados porque ignoraban si el Phoenix
podría encender y no explosionar en el intento comenzaron a hacer ensayos. Sus
paneles aunque reparados mostraban la temperatura aumentar súbitamente. Podría desmoronarse
en el espacio apenas comenzara a ascender. Debían asegurarse que la nave
funcionara y sólo quedaban seis meses para repararla con lo que tuvieran y
hacer el intento de partir a casa.



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