Escrita en Diciembre – 2009 y Abril – 2015
Séptima parte.
El sargento Smith logró hacer las reparaciones de la
nave en el tiempo estipulado y junto a Muller esperaron con ansias la llegada
del KKS12 a la órbita marciana. En la Tierra los ojos del mundo entero estaban
puestos sobre ese hecho tan esperado por 5 años. El satélite ruso, que ya tenía
siete años en el espacio, era monitoreado por la estación Pravmov en las
colinas Humedovich.
Iniciando el proceso de despegue el Phoenix presentó
algunos problemas por sobrepeso y parte de la cápsula para almacenaje fue desensamblada
al igual que muchos equipos que ya no necesitarían para llegar hasta la órbita
marciana. Luego del tercer intento por ascender, y ya en contacto con el KKS12,
el Phoenix arrancó y ascendió sin problemas, logrando bajar velocidad al entrar
a la órbita marciana. Una vez divisaron al satélite ruso procedieron a hacer el
contacto directo y ensamblar la nave a
una de las entradas por medio de un pasillo rémora que se adhirió al ser
disparado desde el satélite hasta la nave. Smith y Muller lograron trasladarse
por el corredor. Esta información fue divulgada por la estación rusa para el
mundo entero. Ambos tripulantes estaban en buenas condiciones. Estarían en el
KKS12 hasta que la misión se completara en unos seis meses más y aterrizarán en
la estación Pravmov.
_ “Como un
aporte del gobierno ruso, nuestra tripulación fue rescatada por su satélite y
estarán de vuelta para junio de este año. Felizmente pronto los tendremos en
casa. Le reportó la sargento Gray”.
A su salida de las instalaciones principales le
esperaba Amy Strongharm, esperanzada por conocer buenas noticias también sobre
su esposo.
_ ¿Alguna
novedad con el caso de mi esposo sgto?
_ El veredicto
no ha cambiado. Su caso ha sido declarado perdido en acción.
_ ¡John no
está muerto, usted lo sabe! –le reclamó la afligida esposa.
_
Tranquilícese señora, el asunto es delicado.
_ ¡No me
quedaré de brazos cruzados mientras ustedes lo dan por muerto!
_ Créame que
lo lamento mucho, él fue un excelente compañero y amigo.
Amy partió cabizbaja pasando en medio de las otras
esposas y familiares que celebraban la recuperación de sus cónyuges después de
cinco años de espera. Su esposo había dado toda su vida al servicio de los
viajes de exploración y la búsqueda de evidencias galácticas. Había sacrificado
su mujer y sus dos hijos con su ausencia por años. Y ahora no volvería a la Tierra
por un asunto de presupuesto. Amy sentía que eso no era lo justo para alguien
tan entregado a su oficio. Durante los siguientes meses participó en marchas frente
al congreso para pedir que su esposo volviera a casa, sin lograr grandes
expectativas. La gente estuvo enfocada solamente en la llegada de los sobrevivientes
y eso era suficiente por el momento.
Comenzando el 2001 en la base rusa aterrizó el KKS12, junto
a ellos los tripulantes americanos del Phoenix. Poco tiempo después de ser
examinados fueron trasladados a su país, para rendir la información con
carácter confidencial, de todo lo que sucedió y lo que vieron y cuales cosas
podían decirle a los medios cuando fueran entrevistados. El aspecto físico de
los astronautas era normal aunque delgados, pero el lado psicológico fue
parcialmente afectado. No dormían, alucinaban, lloraban y desarrollaron un
cuadro sicótico que requirió su internamiento en un centro hospitalario.



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