lunes, 18 de enero de 2016

150 grados. 3era. parte

Escrita en Diciembre – 2009 y Abril – 2015


Los expedicionarios se establecieron en los hangares más subterráneos. Muller y Marinez se encargaron de detallar los daños de la nave y de cómo repararla.

_ ¿Cómo van muchachos? – preguntó el sargento Smith.

_ No hay mucho progreso, estos equipos son muy antiguos. No hemos encontrado ninguna pieza que valga la pena pero hay algo que nos llamó la atención. Al parecer el doctor Strongharm estuvo aquí hace días.

_ ¿Es eso posible, cómo llegó?

_ Los transmisores están encendidos, miren la fecha de apenas unos días, y éstos son restos de cápsulas. Estimo que hizo algunas reparaciones y pudo salir de aquí. También hay un mensaje que lo dirigió a nosotros, pero no fue enviado porque este transmisor no funciona correctamente; creo puedo resolverlo.

_ Es una gran noticia sargento Muller, esperemos salir de aquí al igual que él lo hizo, a lo mejor la cápsula lo llevó a la Tierra.

_ Volveremos a casa estoy seguro. -dijo el doctor Marinez.

_ Sargento, avíseme cuando estemos listos para pedir ayuda a la base.

Los pobladores dejaron muchos equipos, comida, agua, y toda clase de materiales para subsistir años internados bajo tierra. Las fuentes de energía y de oxígeno eran aceptables. No había razón aparente para que todos desaparecieran si dejar siquiera una prueba de que algún suceso cósmico sucedió y no pudieron evitarlo.

Después de muchas semanas de intentarlo, finalmente el radar y los equipos pudieron restablecerse a pesar de las dificultades por la ambigüedad de la maquinaria. Una vez encendidos se hicieron pruebas de frecuencias, hasta lograr las coordenadas de la Tierra y poder conectarse con un observatorio ruso en una zona gélida totalmente desierta. Esta estación era atendida por Angus Blovak, un investigador y astrónomo que tenía a cargo el observatorio durante los últimos diez años.

_ Les habla el sargento Smith, miembro de la tripulación del Phoenix. Quedamos atrapados en las zonas rocosas de Marte, necesitamos ayuda para regresar a la Tierra. Avisen a la base estadounidense.

El mensaje fue corto pero por el tono de voz del sargento, el doctor Blovak entendió que no era una broma. La señal provenía del espacio y pedían auxilio. Copió los datos y emprendió un largo camino para llegar hasta las colinas Humedovich, donde estaba la estación principal. La información llegó a la oficina de gobierno encargada de Asuntos de Exploración y estos a su vez se comunicaron con la oficina de Asuntos de Estado en Estados Unidos, que agradecieron la cooperación de la estación rusa. En la base todos estaban preocupados por el destino de los astronautas. La sargento Gray estuvo presente y desde la oficina principal emitió su décimo reporte, esta vez con una noticia diferente a todas las anteriores.

_ “Soy la sargento Brittany Gray y les informo sobre el destino de los tripulantes del Phoenix que meses atrás fueron enviados a la órbita marciana en una misión de recuperación y reemplazo del satélite Klimped VI. Recibimos información confirmada de que los tripulantes descendieron sobre la superficie marciana por los daños causados al transbordador. Sólo tres de ellos siguen con vida. Desafortunadamente el doctor Ho se perdió en el espacio exterior, mientras del doctor Strongharm no tenemos información exacta. Se sabe que estuvo en Marte antes que la tripulación y al parecer logró salir del planeta en un cohete y hasta el momento no se conoce su paradero. Les seguiremos informando en otro reporte más adelante”.

El corazón de Amy saltó de emoción, al enterarse que su esposo aunque de destino desconocido al menos no estaba declarado muerto. Ella siempre supo que él haría lo imposible por cumplir sus promesas y que regresaría como siempre lo hizo a su casa con la familia. Esa tarde emprendió el viaje hasta la base, para desde allí obtener más información sobre la tripulación y si alguna novedad surgiera ella estaría allí para saberlo. Cuando llegó los principales jefes y directores estaban reunidos en una junta para determinar el destino de los tripulantes del Phoenix. Para todos era sabido, que muchas cosas podrían ocurrir en el espacio exterior y que muchos accidentes no podrían corregirse una vez ocurriesen.

A la salida de la junta frente a la puerta del hall estaba Amy y varias esposas esperando saber cuál fue la resolución tomada.

_ ¿Irán por nuestros esposos? –pregunto Amy Strongharm al General Mc Entire, comandante y director de la base.

_ Me temo que no es tan fácil señora, debemos enviar una comunicación al Congreso para que sometan un nuevo presupuesto para otra expedición a Marte. No quiero que tenga muchas expectativas.

_ ¡Ellos están vivos, por qué dejar que mueran allí!,- expresó Sonya Smith.

_ No podemos hacer nada. Si el gobierno no lo aprueba, no habrá búsqueda. Además nueva expedición tomaría años en prepararse.

_ ¿O sea, están condenados a muerte? ¿Eso es lo que usted dice? –concluyó Amy.

_ Calma, estudiaremos más a fondo el caso. Mientras, ellos están a salvo y con vida. Váyanse a sus casas, les mantendremos informadas si algo nuevo acontece.

Las cuatro esposas asistían cada día a la base, durante ese primer año hasta que se fue reduciendo el número de visitas con el paso de los años. Ninguna respuesta del gobierno. Ninguna noticia alentadora, sólo esperando a que se estudiara el caso y aprobaran otro presupuesto extra. 


No te pierdas la cuarta parte en la siguiente entrega.

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