Escrita
en Diciembre – 2009 y Abril – 2015
Los expedicionarios se establecieron en los hangares
más subterráneos. Muller y Marinez se encargaron de detallar los daños de la
nave y de cómo repararla.
_ ¿Cómo van
muchachos? – preguntó el sargento Smith.
_ No hay mucho
progreso, estos equipos son muy antiguos. No hemos encontrado ninguna pieza que
valga la pena pero hay algo que nos llamó la atención. Al parecer el doctor
Strongharm estuvo aquí hace días.
_ ¿Es eso
posible, cómo llegó?
_ Los
transmisores están encendidos, miren la fecha de apenas unos días, y éstos son
restos de cápsulas. Estimo que hizo algunas reparaciones y pudo salir de aquí.
También hay un mensaje que lo dirigió a nosotros, pero no fue enviado porque este
transmisor no funciona correctamente; creo puedo resolverlo.
_ Es una gran
noticia sargento Muller, esperemos salir de aquí al igual que él lo hizo, a lo
mejor la cápsula lo llevó a la Tierra.
_ Volveremos a
casa estoy seguro. -dijo el doctor Marinez.
_ Sargento, avíseme
cuando estemos listos para pedir ayuda a la base.
Los pobladores dejaron muchos equipos, comida, agua, y
toda clase de materiales para subsistir años internados bajo tierra. Las
fuentes de energía y de oxígeno eran aceptables. No había razón aparente para
que todos desaparecieran si dejar siquiera una prueba de que algún suceso
cósmico sucedió y no pudieron evitarlo.
Después de muchas semanas de intentarlo, finalmente el
radar y los equipos pudieron restablecerse a pesar de las dificultades por la
ambigüedad de la maquinaria. Una vez encendidos se hicieron pruebas de
frecuencias, hasta lograr las coordenadas de la Tierra y poder conectarse con
un observatorio ruso en una zona gélida totalmente desierta. Esta estación era
atendida por Angus Blovak, un investigador y astrónomo que tenía a cargo el
observatorio durante los últimos diez años.
_ Les habla el
sargento Smith, miembro de la tripulación del Phoenix. Quedamos atrapados en
las zonas rocosas de Marte, necesitamos ayuda para regresar a la Tierra. Avisen
a la base estadounidense.
El mensaje fue corto pero por el tono de voz del
sargento, el doctor Blovak entendió que no era una broma. La señal provenía del
espacio y pedían auxilio. Copió los datos y emprendió un largo camino para
llegar hasta las colinas Humedovich, donde estaba la estación principal. La
información llegó a la oficina de gobierno encargada de Asuntos de Exploración
y estos a su vez se comunicaron con la oficina de Asuntos de Estado en Estados
Unidos, que agradecieron la cooperación de la estación rusa. En la base todos
estaban preocupados por el destino de los astronautas. La sargento Gray estuvo
presente y desde la oficina principal emitió su décimo reporte, esta vez con
una noticia diferente a todas las anteriores.
_ “Soy la
sargento Brittany Gray y les informo sobre el destino de los tripulantes del
Phoenix que meses atrás fueron enviados a la órbita marciana en una misión de
recuperación y reemplazo del satélite Klimped VI. Recibimos información
confirmada de que los tripulantes descendieron sobre la superficie marciana por
los daños causados al transbordador. Sólo tres de ellos siguen con vida.
Desafortunadamente el doctor Ho se perdió en el espacio exterior, mientras del
doctor Strongharm no tenemos información exacta. Se sabe que estuvo en Marte
antes que la tripulación y al parecer logró salir del planeta en un cohete y
hasta el momento no se conoce su paradero. Les seguiremos informando en otro
reporte más adelante”.
El corazón de Amy saltó de emoción, al enterarse que su
esposo aunque de destino desconocido al menos no estaba declarado muerto. Ella
siempre supo que él haría lo imposible por cumplir sus promesas y que
regresaría como siempre lo hizo a su casa con la familia. Esa tarde emprendió
el viaje hasta la base, para desde allí obtener más información sobre la
tripulación y si alguna novedad surgiera ella estaría allí para saberlo. Cuando
llegó los principales jefes y directores estaban reunidos en una junta para
determinar el destino de los tripulantes del Phoenix. Para todos era sabido,
que muchas cosas podrían ocurrir en el espacio exterior y que muchos accidentes
no podrían corregirse una vez ocurriesen.
A la salida de la junta frente a la puerta del hall
estaba Amy y varias esposas esperando saber cuál fue la resolución tomada.
_ ¿Irán por
nuestros esposos? –pregunto Amy Strongharm al General Mc Entire, comandante y
director de la base.
_ Me temo que
no es tan fácil señora, debemos enviar una comunicación al Congreso para que
sometan un nuevo presupuesto para otra expedición a Marte. No quiero que tenga
muchas expectativas.
_ ¡Ellos están
vivos, por qué dejar que mueran allí!,- expresó Sonya Smith.
_ No podemos
hacer nada. Si el gobierno no lo aprueba, no habrá búsqueda. Además nueva
expedición tomaría años en prepararse.
_ ¿O sea,
están condenados a muerte? ¿Eso es lo que usted dice? –concluyó Amy.
_ Calma,
estudiaremos más a fondo el caso. Mientras, ellos están a salvo y con vida.
Váyanse a sus casas, les mantendremos informadas si algo nuevo acontece.
Las
cuatro esposas asistían cada día a la base, durante ese primer año hasta que se
fue reduciendo el número de visitas con el paso de los años. Ninguna respuesta
del gobierno. Ninguna noticia alentadora, sólo esperando a que se estudiara el
caso y aprobaran otro presupuesto extra.
No te pierdas la cuarta parte en la siguiente entrega.
No te pierdas la cuarta parte en la siguiente entrega.



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